PROTESIS DE CADERA. ¿QUE ES, COMO FUNCIONA Y CUANDO ES ADECUADA IMPLANTARLA?

10.02.2021

Si usted está pensando en someterse a una cirugía de recambio de cadera, en este artículo encontrará información sobre la anatomía de una cadera normal, qué esperar de una artroplastia de cadera y cómo funciona o los ejercicios que le pueden ayudar a recuperarse más rápidamente.

Puede que usted tenga una cadera afectada por la artrosis u otro proceso degenerativo y esto le produzca rigidez en la articulación, impidiéndole cosas tan sencillas de su vida cotidiana como ponerse los calcetines, atarse los cordones de los zapatos o descansar correctamente por la noche.

Si el cambio de actividades cotidianas, el uso de apoyos para caminar o los medicamentos no mejoran su calidad de vida, quizá ha llegado el momento de plantearse una sustitución de cadera.

Este es un procedimiento seguro y efectivo que se realizó por primera vez en 1960 y muy útil para aliviar el dolor, devolverle movilidad y sus actividades cotidianas mejorando así su vida.

Desde que se implantó por primera vez se han perfeccionado las técnicas quirúrgicas, la tecnología y los materiales utilizados en los implantes aumentado enormemente la efectividad de las artroplastias.

¿Cómo es una cadera?

Es una articulación compuesta por cabeza y cavidad.

La cavidad se llama acetábulo y es la parte de la pelvis donde se inserta el extremo del fémur con su cabeza esférica. Esta unión se mantiene estable gracias a los ligamentos de la cadera.

La superficie de la cavidad y de la cabeza están recubiertas por un tejido que elimina los roces entre los huesos y facilita su movimiento.

La articulación está dentro de la membrana sinovial, cuya función es lubricar el cartílago mediante el líquido sinovial.

La cadera dolorosa.

La artrosis es la causa más común de una cadera dolorosa. Las formas más comunes son:

  • La artritis reumatoide o inflamatoria: En esta enfermedad la membrana sinovial se inflama. Esta inflación crónica daña al cartílago produciendo dolor y rigidez.
  • La osteoartrosis está directamente relacionada con la edad, ya que se debe al desgaste de la articulación por el uso. Este proceso de degeneración se agrava a partir de los 50 años debido a que el cartílago encargado de amortiguar movimiento se vuelve más delgado provocando rigidez articular y dolor en el movimiento.
  • Artrosis post-traumática. Cuando una extremidad tiene una lesión seria o una fractura de cadera, la articulación se daña llevando al dolor y a la rigidez con el paso del tiempo.
  • Necrosis avascular: Cuando la cadera sufre una fractura o lesión grave, el aporte de sangre en la cabeza del fémur puede verse mermada. Esta falta de riego sanguíneo puede colapsar la superficie del hueso y generar una artritis.

¿Qué hace el cirujano cuando pone una prótesis de cadera?

En una artroplastia de cadera tanto el hueso como el cartílago deteriorados de sustituyen por componentes protésicos:

  • La cabeza del fémur deteriorada se sustituye por otra protésica que simula la propia del paciente, enclavándose en la parte hueca del fémur ya sea a presión o mediante un cemento especial.
  • Encima de esta cabeza de fémur protésica, se coloca una pieza de polietileno en forma de capucha que hará la función de cojín entre esta y el nuevo receptáculo del acetábulo.
  • En la parte de la pelvis se sustituirá el acetábulo por uno de metal en el que se encajarán tanto la pieza de polietileno, como el nuevo vástago con la cabeza del fémur.

Tanto el nuevo vástago como el nuevo acetábulo tienen una superficie rugosa en la que el hueso podrá inserirse, dando estabilidad al conjunto. (Ver imagen de la prótesis)

En la izquierda de la imagen se observa el componente de la prótesis de cadera que se inserta en el acetábulo. En el detalle podemos ver las estrías en el metal y los agujeros que facilitan que el hueso se adhiera en él, dándole estabilidad a la articulación.

En la fotografía del centro, vemos la pieza de polietileno en forma de capucha que actúa como cojinete y que facilita el movimiento de la articulación.

En las 3 imágenes de la derecha podemos ver el vástago sin la pieza acetabularia, y las flechas rojas que nos indican la zona rugosa en la que el hueso del fémur se va inserir con el paso del tiempo. En la derecha del todo vemos el conjunto protésico completamente montado.

(imagen de la prótesis)

¿Quién puede llevar una prótesis de cadera?

En principio no hay restricciones al respecto, aunque hay algunas recomendaciones al respecto, sobretodo en cuanto al sobrepeso.

A menudo se recomienda a los pacientes con sobrepeso que requieren una artroplastia de cadera, que se sometan a una dieta y pierdan unos cuantos kilos. El exceso de peso que sobrecarga una prótesis ya sea de cadera como de rodilla, puede provocar complicaciones como aflojamientos sobre todo con la edad, ya que el hueso tiende a adelgazar sus paredes con el paso del tiempo o luxaciones.

¿Qué síntomas indican que se requiere un cambio de cadera?

Existen varias razones que nos pueden llevar a pensar en un cambio de cadera. Los traumatólogos generalmente recomiendan esta cirugía cuando:

  • El dolor en la articulación limita nuestra vida considerablemente, por ejemplo, al caminar o flexionarse.
  • El dolor nos despierta por la noche impidiéndonos el sueño nocturno y el descanso.
  • Cuando no se siente alivio con los medicamentos anti inflamatorios, fisioterapia o apoyos al caminar.

¿Cómo tomar la decisión de someterse a una artroplastia de cadera?

Cuando usted sienta los síntomas anteriormente descritos, debe consultar con su traumatólogo de confianza. Si no tiene ninguno, investigue un poco, consulte a sus amigos al respecto de quienes son sus especialistas de cabecera y si le pueden recomendar a alguien.

Otro camino es preguntar al servicio de atención al paciente de su mutua médica, y en caso que no la tenga su médico de cabecera de su centro de atención primaria, le derivará al traumatólogo que le corresponda para empezar así el protocolo que le llevará a la cirugía.

Nunca dude en preguntar a su cirujano ortopédico todas las dudas que le surjan y pídale que le explique los riesgos y complicaciones potenciales relacionados con la cirugía, así como los que puedan surgir a posteriori.

Es importante conocer lo que podemos esperar de un cambio de cadera, ser realistas. La mayoría de personas experimenta un aumento de movilidad y una reducción drástica del dolor, aunque en ocasiones pueden quedar dolores residuales o una pequeña limitación de movimiento, según lo deteriorada que estuviera la articulación.

Siempre la decisión someterse a esta intervención debe ser tomada en conjunto con la familia y su traumatólogo de confianza.

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